Publicado el 01-23-2008
Grandes historias de AmorCristina Saralegui Y Marcos Avila |
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Se detestaron a primera vista, cuando, en 1982, la entonces directora ejecutiva de Cosmopolitan en Español, Cristina Saralegui fue a hacerle una sesión de fotos a una banda que recién comenzaba y en cuyo talento ella creía implícitamente: Miami Sound Machine. El bajista era Marcos Avila. Terminada la sesión de fotos, la directora quiso retratar a Gloria Estefan sola, pero los muchachones andaban en bromas y risas y no dejaban a nadie trabajar. Airada, la periodista gritó: “¡Sáquenme a estos comem... de aquí!” El bajista fue disparado como un cohete hacia Emilio y le dijo, a grito pelado también: “Si tú tienes que soportar a esta vieja por unas fotos ¡yo no!” ¿Cómo termina la historia? El bajista se enamoró perdidamente de la “vieja” y el resto es historia televisiva y empresarial, y un eterno romance. Como sabemos, a ella le apodan “Mati”. La mayor de cuatro hermanos, los pequeñitos no podían pronunciar su nombre, María Cristina, y le decían “Matitina”. “Matitina” se convirtió en “Mati”. Siguiente escena, un poco después del episodio inicial de “¡Sáquenme a estos comem...de aquí!” La bandita estaba cobrando auge, tras el exitazo de “Conga”, y Mati, según Marcos, “estaba pasando por un mal momento en su vida. Su papá estaba muy enfermo. Ella se había separado de su esposo. Emilio y Gloria Estefan la invitaron a Lima a nuestras presentaciones para que se tomara un descanso y entonces la vi sentadita sola en el comedor del hotel donde nos hospedábamos. Tenía la mirada triste y distante, no tenía una gota de maquillaje y lucía que había estado llorando. Esto me impactó y pensé que había juzgado mal a esta mujer, que ella contaba con un lado suave, vulnerable. Fue entonces cuando decidí acercarme y pedirle si la podía acompañar a almorzar. Ella accedió y así empezó nuestra relación. Ya para este tiempo yo sabía que ella me gustaba como mujer”, confiesa el pisciano que lo analiza todo. Mati es acuariana, creativa, espontánea. “Ya me había auto analizado porque cada vez que la veía ella me chocaba muchísimo, ‘¿Por qué te molesta tanto Mati?’, me preguntaba. Ya bien dice el dicho que del amor al odio sólo va un paso y aunque en este caso fue a lo inverso. Ese día cuando la vi allí sentí una ternura y un deseo de hablarle y confortarla. Recuerdo que antes de sentarme ... |
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