Publicado el 09-10-2007
La fuerza trimotor detras de Esmeralda tu revista |
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Este es el 4to aniversario de “Esmeralda, Tu Revista”, y nos cuesta aún trabajo creerlo, pero han sido cuatro años compartiendo con ustedes y ya era hora de que pusiéramos a Esmeralda, nuestra publisher, en la portada. Ella andaba un poco renuente, pero le torcimos el brazo suavemente, y como el cerebro dirige a las extremidades, y el cerebro de Esmeralda funciona a máxima velocidad, aquí estamos. Ante todo queríamos saber cómo una chica nacida en Ciego de Avila, en la provincia de Camagüey, en Cuba, llegó a New York para convertirse primero en una gran empresaria, y luego publicar una revista tan exitosa sin conocimiento previo de la publicación. Y es que esta mujer es casi autodidacta, con un instinto increíble para lo que funciona en el mundo del negocio. “Bueno, en 1969 vinimos a este país mis padres, mis dos hermanas, mi hermano más pequeño y yo”, comienza “Esme” –como le apodamos– al relatar su trayectoria. Llegaron por los vuelos de Camarioca, llamados “Vuelos de La Libertad”, los mismos que trajeron a esta tierra a nuestra eterna reina, Celia Cruz. “De Miami nos reclamó mi tío para ir a New York, y vivimos con él hasta que mi papá consiguió trabajo”. Pero el tío era Rico McPato, tenía un buen trabajo en una compañía, y llevó a sus sobris de compras. “Lo primero que hizo fue llevarnos a un shopping center inmenso que, imagínate, nosotros hacía años no veíamos nada así con la escacez de la isla, ¡y se gastó como $800 en cada uno de nosotros!” exclama Esme aún asombrada con aquel Santa Claus. Nos dijo: –"¡Elijan todos los zapatos, toda la ropa que quieran! Y nosotros que no teníamos nada. Esto fue en el Green Acres Shopping Center, que todavía existe, fíjate que me acuerdo”. La orgullosa descendiente de isleños enfatiza el sentido ahorrativo y emprendedor que le inculcaron sus padres. Sus abuelos maternos de La Palma (Islas Canarias) nos dice, y sus abuelos paternos de Barcelona. “Mi papá trabajaba con mi tío de ayudante, en una compañía de electricidad, y mi mamá cuidaba niños en la casa, que a veces hasta nos poníamos celosos, y ella nos decía: –‘No es que los quiera más, es que su mamá no está presente y ellos me necesitan’”. Su mamá, añade nuestra publisher, guardaba todo el dinerito que le pagaban por cuidar a los niños. “Y cuando fuimos a ... |
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